Caricias
Para crear estas imágenes exploré uno de los terrenos más incómodos para la IA: la intimidad. A través de primeros planos y encuadres cerrados trabajé el contacto físico, la cercanía extrema y la textura de la piel. Toda la atención recae en lo difícil de simular: la tensión previa al beso, el peso de una mano, la imperfección del contacto. La IA aún no nos permite un control absoluto, y debemos aceptar sus errores y rigideces como parte del resultado. Un ejercicio sobre hasta dónde puede llegar la tecnología para despertar emociones. Mira el video haciendo clic aquí.